Arqueología de los modos de representación audiovisual

Nada más maravilloso que volver a ver cine de los comienzos. Aquel que despectivamente se lo ha dado en llamar primitivo, además. Siguiendo en la periferia de los grandes flujos, streaming=riachuelo se concentra en las prácticas audiovisuales que quedan fuera del mercado pero que sin embargo -casi como paradoja- mueven mas dinero en pequeña escala que aquellos gigantes de la pantalla omnívora que todo lo convierte en producto estandarizado con el cuál es realmente imposible competir a menos que construyamos una copia exacta en sus artilugios narrativos. Pensamos en esas pantallas de cines múltiples que compiten deslealmente con productos locales desteñidos que intentan en vano parecerse a la industria hollywoodense que vuelve a vendernos sus productos ya pagados a precios de estreno, sus series bobas de rubias y gorditos sin cuello contando chistes de sitcom en escenografías millonarias que resultan no ser mas que un sillón.Sin embargo, este sábado 19 de octubre de 2013 pudimos asistir a la reconstrucción arqueológica de la experiencia cinematográfica de fines del siglo XIX, cuando el cinematógrafo era uno de tantos artilugios de feria para colaborar en el difícil arte de ocupar el tiempo del trabajador jornal. De pronto, sentados en  la alfombra de un pasillo en un edificio emblemático de la ciudad de La Plata (ciudad construida desde cero al calor de la revolución industrial por la generación del ochenta) la vieja estación del ferrocarril, actualmente Centro Cultural Pasaje Dardo Rocha, sede del IX Festival de Cine Independiente Festifreak! que proyecta desde hace una década la producción del joven audiovisual argentino en sus salas de cine oficiales e improvisadas. Un festival que siempre supo tener fiestas, peliculas musicalizadas y proyecciones al aire libre, recitales de rock y transmisiones por streaming, hoy nos sorprende con la experiencia del pre-cine.

En un rincón, dos pantallas, un músico y una costurera, invocan el espíritu eléctrico de Loie Fuller y dan nueva vida a la magia artesanal de la cineasta Alice Guy recientemente recuperada de los archivos de las cinematecas olvidadas. Gracias a los foros de cinefilia y las conexiones hogareñas a internet, Eva Noriega pone en circulación no solamente las películas restauradas de aquella quien es considerada la primera realizadora de cine mujer, sino que además recrea un mundo de ferias mundiales, de experimentos visuales y de atracciones a los ojos atónitos de los adormecidos espectadores del cine canónico.

Esperemos entonces que las nuevas formas del audiovisual, las de la calle, la playstation, los teléfonos celulares, las netbook y los pasillos oscurecidos sorprendan a entendidos y despistados como cuando las bailarinas desplegaban sus trapos en alto iluminados por ese fenómeno inestable de la luz eléctrica. Flujo indomable de internet, nuevos sueños, nuevas formas y nuevos mercados para un arte que se proclama industrial en la era post-industrial.

Felices sueños desde las tornasoladas orillas del riachuelo.
un gran abrazo
streaming=riachuelo:)

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